Qué preguntarle a un proveedor de IA antes de contratarlo

Con la ley europea de IA en vigor, tienes derecho a respuestas claras. Ocho preguntas que separan a un proveedor serio de quien improvisa.

El mercado se ha llenado de herramientas que prometen atender a tus clientes con inteligencia artificial. Algunas están muy bien construidas; otras son un chatbot de siempre con una etiqueta nueva. Ahora que el Reglamento Europeo de IA está en aplicación, tienes un buen motivo para exigir respuestas claras: la ley espera que quien desarrolla estas herramientas sepa explicarlas.

Estas son las preguntas que yo haría antes de firmar nada.

1. ¿Qué hace exactamente y qué no hace?

La respuesta debería ser concreta y, sobre todo, incluir los límites. Un proveedor que solo te cuenta virtudes y nunca dice "esto no lo hace" está vendiendo, no explicando. Los límites son información de calidad.

2. ¿El cliente sabe que habla con una IA?

Debe saberlo. El reglamento exige que la persona esté informada de que interactúa con un sistema de IA. Además, la transparencia genera más confianza que disimular: lo que molesta a la gente no es hablar con una IA, es enterarse a mitad de conversación.

3. ¿Cómo se pasa a una persona?

Tiene que existir una salida humana clara, fácil de pedir y que funcione de verdad. Pregunta cómo se avisa a tu equipo, qué contexto recibe y si el cliente tiene que repetirlo todo.

4. ¿Dónde se procesan y almacenan los datos?

Pregunta directa, respuesta directa. Si trabajas con datos de clientes en Europa, saber dónde acaban esos datos no es un detalle técnico.

5. ¿Puedo pausarlo cuando quiera?

Debes poder desactivarlo o tomar el control de una conversación en cualquier momento, sin llamar a soporte ni esperar. Es la forma más básica de supervisión humana.

6. ¿Qué queda registrado?

Poder consultar qué se habló con cada cliente te sirve para tres cosas: resolver malentendidos, dar continuidad y saber qué está haciendo la herramienta en tu nombre.

7. ¿Reserva sobre mi agenda real?

Es la diferencia entre una herramienta útil y un generador de problemas. Si no consulta tu disponibilidad real, acabará dando horas que no existen.

8. ¿Con quién hablo cuando algo falla?

Detrás debería haber personas localizables. En un negocio que depende de su agenda, el soporte no es un extra.


La respuesta que deberías escuchar

Si notas evasivas en la mitad de estas preguntas, ya tienes tu respuesta. Un proveedor que se ha tomado en serio lo que construye contesta a todas sin ponerse nervioso, porque son exactamente las preguntas que se hizo antes de construirlo.

En nuestro caso, puedes ver qué hace ClaudIA y qué no, y también cómo reparte la ley las responsabilidades entre quien desarrolla y quien usa la herramienta —el grueso recae en el proveedor, no en tu salón—.

Contratar bien no va de entender de tecnología. Va de hacer buenas preguntas y escuchar cómo se responden.

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