Ley de IA: de quién es la responsabilidad, del proveedor o tuya
El reglamento europeo reparte las obligaciones entre quien desarrolla la IA y quien la usa. Te explicamos qué te toca a ti si tienes un asistente virtual.
Cuando alguien lee que hay una ley europea de inteligencia artificial, la primera reacción suele ser: "¿y ahora qué tengo que hacer yo?". La respuesta tranquilizadora es que, si contratas un asistente virtual en lugar de desarrollarlo, la mayor parte del trabajo no es tuyo. Pero conviene saber exactamente dónde está la línea.
Orientación general, no asesoramiento jurídico. Para tu caso concreto, consulta con un profesional.
Dos papeles distintos
El Reglamento (UE) 2024/1689 reparte las obligaciones según el papel que ocupa cada uno:
- Proveedor. Quien desarrolla el sistema de IA y lo pone en el mercado con su nombre. Carga con el grueso: diseño, documentación técnica, gestión de riesgos, calidad de los datos, transparencia del sistema.
- Responsable del despliegue. Quien lo usa en su actividad profesional. Es el papel de una peluquería o una clínica que contrata un asistente virtual. Sus obligaciones son bastante más ligeras.
Esta distinción es lo más práctico que puedes retener: contratar no es lo mismo que construir, y la ley lo reconoce.
Qué te corresponde como negocio
En términos generales, y para un asistente de atención y agenda:
- Usarlo conforme a su finalidad. Es decir, para lo que está diseñado. Un asistente de citas atiende y reserva; no se le puede dar un uso para el que no fue pensado.
- Alfabetización en IA. El reglamento pide que quien maneja estos sistemas tenga un nivel suficiente de comprensión de lo que hacen y de sus límites. En la práctica: que tu equipo sepa qué resuelve la herramienta, qué no, y cuándo hay que intervenir. Está en vigor desde febrero de 2025.
- Mantener la supervisión humana. Que haya alguien detrás capaz de revisar, corregir y pausar.
- Cumplir el resto de normativa que ya te aplicaba. La ley de IA no sustituye a la protección de datos: el RGPD sigue por su lado.
Fíjate en que ninguna de estas cuatro cosas exige un departamento técnico. Son buenas prácticas de sentido común, ahora escritas.
Qué deberías poder exigirle a tu proveedor
Aquí es donde la ley te da fuerza como cliente. De quien te vende un asistente con IA es razonable esperar que te diga con claridad:
- Qué hace exactamente el sistema y qué no hace.
- Que la persona que habla con él sepa que es una IA.
- Dónde se procesan y almacenan los datos.
- Cómo se pasa una conversación a una persona cuando hace falta.
- Cómo se pausa o se desactiva.
- Qué queda registrado.
Si un proveedor no puede responder a eso con naturalidad, esa es la señal.
Cómo lo planteamos en ClaudIA
En ClaudIA Tech somos quienes desarrollan la herramienta, así que ese trabajo es nuestro, no tuyo. Y las respuestas a la lista de arriba son las que ya damos: ClaudIA atiende, informa y reserva; escala a una persona de tu equipo cuando el caso lo requiere; los datos se procesan en la Unión Europea; queda registro de las conversaciones; y puedes pausarla cuando quieras.
Si quieres el contexto completo de la norma, empieza por qué significa el Reglamento Europeo de IA para tu negocio.
Contratar bien es, en buena medida, elegir a quien ya se ha hecho estas preguntas antes que tú.