Cómo encaja ClaudIA en tu negocio, desde el primer día

Con tu agenda, tu número de siempre y el programa que ya usas: cómo se pone ClaudIA delante de lo que tienes, qué pasa el primer mes y cómo calcular con tus números lo que te devuelve.

La pregunta que se hace cualquiera antes de contratar una herramienta nueva no es «¿qué hace?», sino «¿qué tengo que cambiar yo?». Esta es la respuesta, pieza a pieza: tu agenda, tu teléfono, tus clientes y tu primer mes.

La versión corta: nada de lo que ya funciona. ClaudIA se pone delante de lo que tienes.

Tu agenda, sin migrar nada

Si tienes una clínica dental con Nubimed, hay conector propio y las dos agendas pasan a ser una. ClaudIA le pregunta a Nubimed qué huecos tiene libres en ese momento y escribe allí la cita al confirmarla; lo que tu equipo hace en Nubimed —crear una cita, moverla, anularla, dar de alta a un paciente— llega a ClaudIA en segundos. Lo contamos entero en conectar una IA con el programa de tu clínica.

Con cualquier otro programa, por la agenda. ClaudIA se sincroniza con Google Calendar en los dos sentidos: sus citas aparecen en tu calendario y lo que apuntas tú se respeta como tiempo ocupado. Y como la mayoría de los programas de salones y clínicas se sincronizan también con Google Calendar, por ahí ClaudIA encaja con el tuyo sin que tengas que dejarlo.

Tus clientes, en unos minutos. Se importan exportando un archivo desde tu programa, o desde la agenda del teléfono, y no se duplica ninguna ficha: la referencia es el teléfono o el email.

Y la cartera es tuya. Tus datos se exportan cuando quieras, con el historial y los contactos, con un clic. Es la mejor garantía de que te quedas porque te compensa.

Tu número de siempre, en todos tus canales

No hace falta un número nuevo. Tus clientes siguen escribiendo y llamando al número de siempre, y tu WhatsApp sigue funcionando con normalidad en tu teléfono: ClaudIA atiende en paralelo y tú tomas el control de cualquier conversación cuando quieras.

WhatsApp e Instagram, en cualquier país y desde el primer día, que es por donde más escriben los clientes.

El teléfono, con voz natural. Activas un desvío de llamadas —todas, o solo las que no llegues a atender— y ClaudIA contesta esas. La voz va con un número local de tu país: si estás fuera de España, escríbenos y damos de alta el tuyo.

Cada canal, vigilado. El panel te enseña en todo momento el estado real de cada uno, así que siempre sabes por dónde está atendiendo.

Tres cosas que sí hace, aunque se lea lo contrario

Al comparar herramientas circulan tres suposiciones sobre ClaudIA que no son ciertas:

Entiende los tiempos de espera. El rato en que el color hace efecto no lo trata como un bloque macizo: sabe que la silla está ocupada pero tus manos no, y coloca ahí una cita corta. Lo contamos en cuánto dura de verdad un servicio.

Sabe quién hace qué. Cada profesional tiene sus horarios y sus servicios asignados, y ClaudIA recuerda con quién va cada cliente habitualmente. Si la colorista solo está los martes, solo ofrece los martes.

Cuadra la persona y el sitio. Si solo hay una cabina, un gabinete o una máquina, no entran dos citas que la necesiten aunque haya dos profesionales libres. Hay más casos así, uno a uno, en situaciones de un día normal.

Tú decides lo que importa

La decisión clínica es siempre del profesional. En una clínica, ClaudIA recoge el motivo con las palabras del paciente, prioriza y avisa a tu equipo; nunca opina sobre síntomas ni sobre gravedad. Es la frontera que permite ponerla delante del teléfono de una clínica.

Y las órdenes se las das tú, por el mismo chat en el que te avisa: mover una cita, dar hora, bloquear una tarde. No ejecuta ninguna sin que se la confirmes.

El primer mes

ClaudIA llega con los tiempos de cada servicio precargados y con el catálogo listo para ajustar, así que no partes de una hoja en blanco.

Lo propio de tu negocio se lo cuentas en tus palabras, en un campo de instrucciones: cómo llamas tú a cada técnica, qué política tienes con las cancelaciones, esa pregunta que te hacen cada semana. Las primeras semanas conviene leer algunas conversaciones y afinar ahí; en poco tiempo atiende como atenderías tú.

Cuánto te devuelve, con tus números

La forma de saberlo es hacer la cuenta: cuántos mensajes y llamadas no llegas a atender, y qué vale una cita media en tu negocio. Para eso publicamos una calculadora de citas perdidas, gratuita y sin registro. En dos minutos tienes la cifra que se te escapa cada mes.

Si quieres ver el detalle completo, está en qué hace ClaudIA. Y cada producto se contrata en su propia web, con los planes de tu país: las tienes todas en productos.

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